sábado, 19 de marzo de 2016

Cantándole a la obra desde el sillón

Un corazón de mudanza,
Describía una canción,
Otros coros, mismas danzas,
Ese pobre y oxidado corazón,

Pocas bromas, menos chanzas,
Pintado en la pared a la sazón,
Con tizas aviesas como lanzas
Que guardar luego en el cajón.

¡Bandas sonoras de mi vida!,
¡Mucho esfuerzo, poco relajo!,
¡A otros falta, a mí me sobra!,
Con voz afectada y sentida,
Cantaba el albañil en el tajo:
¡Qué sufridita es la obra!

Ya lo decía mi abuela y tenía razón: "De mayor, búscate un trabajo en una oficina, que vayas bien vestido, limpio" ... y con camisetas de superhéroes podría añadir yo.

No, no puedo quejarme y el soneto de arriba podría parecer hasta provocador. Desde luego no es mi intención. Al contrario, reconocimiento y homenaje. 

Un saludo, Domingo.

sábado, 12 de marzo de 2016

Oniris v0.6 - Capítulo 1

Hoy he decidido cambiar de estrategia y en vez de trabajar en el guión, me he puesto a escribir. Ciertamente no me ha dado tiempo a escribir mucho pero sí que lo justo como para admirar a quienes se dedican plenamente a ello, sobre todo si lo hacen con éxito y me gusta lo que escriben y cómo lo escriben. No puedo sino reiterar en este sentido mi más rendida pleitesía a Julio Verne. Dicen que no viajó pero que se documentó maravillosamente bien ... o incluso mejor.

Solamente en lo que podría ser la primera página a he tenido que acudir a Internet un par de veces para mirar un par de detalles. No sé por qué me da la sensación de que al final (cuando quiera que llegue si es que llega) el libro sería más mérito de Duck Duck Go (el buscador que esto usando ahora y que no guarda tus búsquedas) que mío. Lo veremos.

Un saludo, Domingo.

Un no parar

Quizás es que no me acuerdo de cómo eran las semanas complicadas antes. Quizás es que me acuerdo pero eran simplemente diferentes.
Quizás es que me acuerdo y esta supera a alguna de aquellas.

En principio me decanto por la segunda opción. No hay duda de que he tenido semanas más complicadas que esta. Tampoco hay dudas de que las he tenido menos incluso en aquellas en las que he trabajado más horas que en esta. Me da la sensación de que lo que convierte en especial a esta semana es la concentración de diferentes reuniones extralaborales. Prácticamente no ha habido día sin su compromiso y varios de ellos con dos y hasta tres.

Aunque por otro lado también es cierto que en el plano laboral ha habido que pisar el acelerador y que habrá que mantenerlo pisado durante algunas semanas más. No sería descabellado pensar que la razón por la cual me encontraba tan cansado al llegar la noche de ayer era el cúmulo de circunstancias semanales.

Tocará por tanto descansar este fin de semana y prepararse para el próximo.

Un saludo, Domingo.

sábado, 5 de marzo de 2016

Completamente justificado

Cada vez resulta más justificado ese subtítulo de "un año en construcción" . Aunque hasta ahora he de decir que básicamente es solo destrucción. También construcción pero por ahora solo de muros :-).

Un saludo, Domingo.

sábado, 20 de febrero de 2016

Oniris v0.5

Hoy ha aparecido el primer personaje que no estaba en la historia original; el primer personaje que la propia historia ha creado. Además de eso, también han hecho aparición las matemáticas de una forma un tanto especial. Creo que tiene relación con la teoría de grafos, algo que nunca llegué a estudiar pero que me gusta como ha aparecido y como ha quedado. Eso sí, con estos pasitos de hormiga me surge la duda: Este mapa en concreto ...  ¿verá algún día la luz? :-).

Un saludo, Domingo.

sábado, 13 de febrero de 2016

Oniris v0.4

Tras un par de semanas sin tiempo para escribir, hoy he vuelto a ponerme. Me gusta la historia, lo poco, poquísimo que llevo. Ignoro si hay alguien a quien no le gusta lo primero que se le ocurre. Imagino que debe parecer una buena idea o se descartaría. Otra cosa es luego conforme se le vaya dando forma, modelando. Entonces sí que es posible que se descubra que el camino elegido no es el bueno. Quizás pueda ser el bueno para otra historia y es cuando se guarda por si en la siguiente novela algún personaje necesita de un pasado como parricida, terrorista, político arrepentido porque en la actual comedia romántica nada de eso termina de cuadrar.

De nuevo he vuelto a notar cómo de fácil es acudir a experiencias personales o de conocidos para una primera novela. Debe ser casi delito no hacerlo así o por lo menos debe requerir una gran imaginación a la par que cultura el no hacerlo.

Por último, el ritmo no es (ni yo lo esperaba) muy prolífico. Pero eso no es un problema ahora mismo, la verdad. ¿En un futuro?. Ya veremos.

Un saludo, Domingo.

Ya puede cerrar si quiere

Son muchos años jugando a Hattrick, un juego cuyos días de gloria se encuentran en el pasado. Y son muchos ya también los años que he estado jugando en las divisiones altas, entendiéndose por divisiones altas aquellas en las que juegan los 1000 mejores equipos de los algo más de 20.000 que hay en España (muchos pero nada comparado con los más de 60.000 que llegó a haber).

En 2013 empecé a cambiar la forma de jugar y tuve la sensación de que podría llegar lejos. Podría repetir mi mejor clasificación hasta la época, tercera división, o estar entre los mejores 300 jugadores. El juego no es un juego rápido, es un juego de estrategia y los procesos llevan su tiempo. Cada temporada son 4 meses y un proyecto de 3 ó 4 temporadas de renovación y otras tantas de consolidación tarda un par de años de reloj en suceder ... si es que sucede.

Como decía, yo tenía la sensación de que sucedería y además de que sucedería un pelín antes de lo que al final lo hizo. La razón del retraso fue que coincidieron en mi grupo equipos bastante fuertes, con una fuerza más propia de divisiones superiores ... divisiones a las que fueron, obviamente. Así que con un par de temporadas de retraso subí a tercera división y además lo hice con la sensación de llegar fuerte, aspirando a un mínimo de dos o tres temporadas de nivel competitivo alto, quizás más si conseguía ir renovando jugadores adecuadamente.

Lo siguiente que pasó, reconozco que no lo vi pasar. Había conseguido subir a tercera (III en el mundo deportivo virtual) a trancas y barrancas, con suerte incluida porque tuve que jugar un partido de promoción contra un rival que no se pudo conectar y que facilitó mi ascenso. Esperaba temporadas duras en las que poder eludir el descenso y mantener el equipo en la división que yo consideraba adecuada al potencial del mismo. En vez de eso, esa temporada gané la liga y subí directamente, sin necesitar promoción. Me encontraba entre los 40 equipos mejor clasificados y yo no era uno de los 40 mejores equipos. Era una especie de polizón.

Pero había tenido suerte, había caído en un grupo de segunda división relativamente accesible y tenía incluso opciones, jugando bien mis cartas, de pelear por el título. Y así pasó. A falta de dos jornadas dependía de mí mismo. Si ganaba los dos últimos partidos, ganaba la liga. Subir a primera sería ya otra cosa, otra cosa de la cual, de hecho, no tuve que preocuparme porque a falta de uno, perdí los dos partidos.

Y aquí es donde ocurre la magia. De pasar de ser el grupo que todos querían porque tenía los rivales más accesibles, el grupo se convierte en una temporada en el grupo de la muerte, con varios rivales muy superiores, muy muy superiores. Tan superiores como gafados porque acabaron descendiendo en una sucesión de eventos estocásticos como yo jamás había presenciado en el juego.

Quizás valga la pena reseñar en este punto que el juego se basa en armar un equipo con diferentes cualidades que podríamos definir como boletos de una rifa. Luego tu rival tiene otros tantos boletos, quizás más, quizás menos o quizás los mismos. Pero entonces sale la bolita y el azar emite su resultado. Lo normal es que el mejor equipo, el que tiene más papeletas, se lleve el premio. Lo normal es eso, o lo sería porque no siempre pasa. En particular esta vez no pasó y no pasó en casi ninguna de las ocasiones en las que yo jugaba.

Equipos indudablemente mejores acababan mordiendo el polvo (o el césped virtual) de forma incomprensible. Eso una vez ... y otra ... y otra ... Al final perdí un partido merecidamente, tuve mala suerte en otro par y muchísima suerte en no menos de cuatro o cinco. A falta de tres jornadas dependía de mí mismo y ganar dos partidos me podía bastar. El único problema era que los dos primeros partidos estaban perdidos, de esos partidos perdidos de antemano. Pues bien, el primero lo empaté y el segundo lo gané. Llegué al último partido y el empate me valía ... y me valió.

Había conseguido ganar en segunda división, eso ya nadie podía quitármelo. Quedaba por jugar el partido de promoción, el enésimo partido perdido de antemano de la temporada. Y el enésimo partido en el que lancé la moneda y salió cara. Me la jugué a ir a la prórroga y después a los penaltis y fuimos a la prórroga y gané en los penaltis. Era equipo de primera, estaba entre los ocho equipos mejor clasificados sin ser, ni de lejos, uno de los ocho mejores equipos.

Debo decir que tanta suerte me recuerda a aquel torneo de Casino que gané en la fiesta de la empresa. La única diferencia fue que aquello pasó en un par de horas y esto en cuatro meses pero al final hablamos de lo mismo. Siempre que apostaba al todo o nada o al menos con un riesgo alto, ganaba. Cuando apostaba cantidades menores, perdía. También en aquel torneo tuve una estrategia que iba adaptando según veía el desempeño de mis rivales directos. Intentaba no apostar más a no ser que viera claramente cómo se me acercaban o incluso superaban. En ese caso apostaba una cantidad fuerte al rojo o al negro y que fuera lo que Dios quisiera. Y quiso que fuera rojo o que fuera negro.

Tras acabar el torneo dije, y he repetido frecuentemente después, que jamás pisaría un casino. Todo la suerte que he tenido que tener jugando al casino la gasté allí así que no merece la pena. Y menos si en vez de ser fichas de una fiesta de empresa es dinero propio lo que arriesgas.

Tras ascender a Primera en Hattrick dije y he repetido un par de veces, que ese juego, en apariencia moribundo, ya puede cerrar si quiere. Será un disgusto relativo (no deja de ser un juego) pero dará igual porque yo ya he llegado a Primera. Y sé que no va a suceder pero, si la racha se prolongara y siguiera ganando partidos sin merecerlo ... no, no va a darse. No esta vez :-).

Un saludo, Domingo.