sábado, 20 de febrero de 2016

Oniris v0.5

Hoy ha aparecido el primer personaje que no estaba en la historia original; el primer personaje que la propia historia ha creado. Además de eso, también han hecho aparición las matemáticas de una forma un tanto especial. Creo que tiene relación con la teoría de grafos, algo que nunca llegué a estudiar pero que me gusta como ha aparecido y como ha quedado. Eso sí, con estos pasitos de hormiga me surge la duda: Este mapa en concreto ...  ¿verá algún día la luz? :-).

Un saludo, Domingo.

sábado, 13 de febrero de 2016

Oniris v0.4

Tras un par de semanas sin tiempo para escribir, hoy he vuelto a ponerme. Me gusta la historia, lo poco, poquísimo que llevo. Ignoro si hay alguien a quien no le gusta lo primero que se le ocurre. Imagino que debe parecer una buena idea o se descartaría. Otra cosa es luego conforme se le vaya dando forma, modelando. Entonces sí que es posible que se descubra que el camino elegido no es el bueno. Quizás pueda ser el bueno para otra historia y es cuando se guarda por si en la siguiente novela algún personaje necesita de un pasado como parricida, terrorista, político arrepentido porque en la actual comedia romántica nada de eso termina de cuadrar.

De nuevo he vuelto a notar cómo de fácil es acudir a experiencias personales o de conocidos para una primera novela. Debe ser casi delito no hacerlo así o por lo menos debe requerir una gran imaginación a la par que cultura el no hacerlo.

Por último, el ritmo no es (ni yo lo esperaba) muy prolífico. Pero eso no es un problema ahora mismo, la verdad. ¿En un futuro?. Ya veremos.

Un saludo, Domingo.

Ya puede cerrar si quiere

Son muchos años jugando a Hattrick, un juego cuyos días de gloria se encuentran en el pasado. Y son muchos ya también los años que he estado jugando en las divisiones altas, entendiéndose por divisiones altas aquellas en las que juegan los 1000 mejores equipos de los algo más de 20.000 que hay en España (muchos pero nada comparado con los más de 60.000 que llegó a haber).

En 2013 empecé a cambiar la forma de jugar y tuve la sensación de que podría llegar lejos. Podría repetir mi mejor clasificación hasta la época, tercera división, o estar entre los mejores 300 jugadores. El juego no es un juego rápido, es un juego de estrategia y los procesos llevan su tiempo. Cada temporada son 4 meses y un proyecto de 3 ó 4 temporadas de renovación y otras tantas de consolidación tarda un par de años de reloj en suceder ... si es que sucede.

Como decía, yo tenía la sensación de que sucedería y además de que sucedería un pelín antes de lo que al final lo hizo. La razón del retraso fue que coincidieron en mi grupo equipos bastante fuertes, con una fuerza más propia de divisiones superiores ... divisiones a las que fueron, obviamente. Así que con un par de temporadas de retraso subí a tercera división y además lo hice con la sensación de llegar fuerte, aspirando a un mínimo de dos o tres temporadas de nivel competitivo alto, quizás más si conseguía ir renovando jugadores adecuadamente.

Lo siguiente que pasó, reconozco que no lo vi pasar. Había conseguido subir a tercera (III en el mundo deportivo virtual) a trancas y barrancas, con suerte incluida porque tuve que jugar un partido de promoción contra un rival que no se pudo conectar y que facilitó mi ascenso. Esperaba temporadas duras en las que poder eludir el descenso y mantener el equipo en la división que yo consideraba adecuada al potencial del mismo. En vez de eso, esa temporada gané la liga y subí directamente, sin necesitar promoción. Me encontraba entre los 40 equipos mejor clasificados y yo no era uno de los 40 mejores equipos. Era una especie de polizón.

Pero había tenido suerte, había caído en un grupo de segunda división relativamente accesible y tenía incluso opciones, jugando bien mis cartas, de pelear por el título. Y así pasó. A falta de dos jornadas dependía de mí mismo. Si ganaba los dos últimos partidos, ganaba la liga. Subir a primera sería ya otra cosa, otra cosa de la cual, de hecho, no tuve que preocuparme porque a falta de uno, perdí los dos partidos.

Y aquí es donde ocurre la magia. De pasar de ser el grupo que todos querían porque tenía los rivales más accesibles, el grupo se convierte en una temporada en el grupo de la muerte, con varios rivales muy superiores, muy muy superiores. Tan superiores como gafados porque acabaron descendiendo en una sucesión de eventos estocásticos como yo jamás había presenciado en el juego.

Quizás valga la pena reseñar en este punto que el juego se basa en armar un equipo con diferentes cualidades que podríamos definir como boletos de una rifa. Luego tu rival tiene otros tantos boletos, quizás más, quizás menos o quizás los mismos. Pero entonces sale la bolita y el azar emite su resultado. Lo normal es que el mejor equipo, el que tiene más papeletas, se lleve el premio. Lo normal es eso, o lo sería porque no siempre pasa. En particular esta vez no pasó y no pasó en casi ninguna de las ocasiones en las que yo jugaba.

Equipos indudablemente mejores acababan mordiendo el polvo (o el césped virtual) de forma incomprensible. Eso una vez ... y otra ... y otra ... Al final perdí un partido merecidamente, tuve mala suerte en otro par y muchísima suerte en no menos de cuatro o cinco. A falta de tres jornadas dependía de mí mismo y ganar dos partidos me podía bastar. El único problema era que los dos primeros partidos estaban perdidos, de esos partidos perdidos de antemano. Pues bien, el primero lo empaté y el segundo lo gané. Llegué al último partido y el empate me valía ... y me valió.

Había conseguido ganar en segunda división, eso ya nadie podía quitármelo. Quedaba por jugar el partido de promoción, el enésimo partido perdido de antemano de la temporada. Y el enésimo partido en el que lancé la moneda y salió cara. Me la jugué a ir a la prórroga y después a los penaltis y fuimos a la prórroga y gané en los penaltis. Era equipo de primera, estaba entre los ocho equipos mejor clasificados sin ser, ni de lejos, uno de los ocho mejores equipos.

Debo decir que tanta suerte me recuerda a aquel torneo de Casino que gané en la fiesta de la empresa. La única diferencia fue que aquello pasó en un par de horas y esto en cuatro meses pero al final hablamos de lo mismo. Siempre que apostaba al todo o nada o al menos con un riesgo alto, ganaba. Cuando apostaba cantidades menores, perdía. También en aquel torneo tuve una estrategia que iba adaptando según veía el desempeño de mis rivales directos. Intentaba no apostar más a no ser que viera claramente cómo se me acercaban o incluso superaban. En ese caso apostaba una cantidad fuerte al rojo o al negro y que fuera lo que Dios quisiera. Y quiso que fuera rojo o que fuera negro.

Tras acabar el torneo dije, y he repetido frecuentemente después, que jamás pisaría un casino. Todo la suerte que he tenido que tener jugando al casino la gasté allí así que no merece la pena. Y menos si en vez de ser fichas de una fiesta de empresa es dinero propio lo que arriesgas.

Tras ascender a Primera en Hattrick dije y he repetido un par de veces, que ese juego, en apariencia moribundo, ya puede cerrar si quiere. Será un disgusto relativo (no deja de ser un juego) pero dará igual porque yo ya he llegado a Primera. Y sé que no va a suceder pero, si la racha se prolongara y siguiera ganando partidos sin merecerlo ... no, no va a darse. No esta vez :-).

Un saludo, Domingo.

sábado, 30 de enero de 2016

Empieza el jaleo

Esta mañana he ido a donar sangre. Al llegar me he encontrado un panorama que jamás había visto en mis casi 19 años como donante asiduo. Como decía aquella famosa "catch-phrase" del Dúo Sacapuntas, "la plaza estaba abarrotá". En seguida lo vi venir. Pregunté si había algún tipo de promoción a la pareja que estaba delante y el chico contestó que sí, que daban unas entradas para el museo. Mi primera reacción fue irme pues quedaban 45 minutos para el cierre y todo apuntaba a que la espera sería superior a ese tiempo.

El problema estaba en que el próximo día que podía ir me venía bastante peor y ya que estaba allí ... así que hice unas cuentas rápidas: suponiendo que la dotación de enfermeros hubiera tenido en cuenta la promoción y que se pudieran ocupar de las ocho camillas a una media de 15 minutos por donante hacía 8 donantes cada cuarto de hora. En total, en los 45 minutos podrían donar unas 24 personas. Allí no había tantas. Podría haber entre 15 y 20. Lo intentaríamos.

Pues bien, durante la espera voy al servicio y me encuentro con que alguien no había usado la escobilla. Bien, la cosa mejoraba. Cierro la puerta y a continuación un padre con su hijo la abren me ven de espaldas y en vez de volver a cerrar, la dejan abierta. Si recordara alguna expresión española educada para la inglesa no educada WTF, la mencionaría en este momento.

No era tan sorprendente. La gente que acudía a la llamada del ahorro probablemente era del tipo de "Si es gratis dame dos", más bien egoísta, excepto para cuando se trata de compartir con los demás el estado en el que dejan el retrete o que tras las dos puertas cerradas en las que intento entrar, hay alguien.

Pero no, no todo el mundo era así. Por ejemplo, justo detrás de mí había un matrimonio joven con un par de niños. La niña de unos seis años preguntaba el por qué de todo. La madre, con paciencia, le respondía. Una de las cosas que le dijo era que el pinchazo de la aguja era como el de un mosquito y no dolía. La niña insistía en que sí, que tenía que doler mucho. Algo me comentó la madre en ese momento y entonces yo respondí que el dolor debía ser inversamente proporcional al tamaño, queriendo decir que para un niño siempre se magnifica mientras que un adulto sabe manejar mejor esas sensaciones. Por no hablar de que las terminaciones nerviosas son las mismas en un adulto y un niño y, obviamente, en un niño están concentradas.

La madre entonces comentó que se dedicaba a la sanidad (luego charló amigablemente con una de las enfermeras por lo que posiblemente era enfermera también) y que había visto de todo. Personas con fracturas graves en silla de ruedas sin quejarse y personas con rasguños que no paran de hacerlo. Así que todo depende también de la diferente tolerancia al dolor de las personas.

Poco después entré, doné sangre y hasta la próxima vez. Se acabó ese jaleo. El que no se acaba es el que promete durar todavía unos meses o quizás más. Ya veremos.

Un saludo, Domingo.

sábado, 23 de enero de 2016

Oniris 0.3

Estábamos en la organización del guión/novela desde un punto de vista completamente amateur y sin comprobar ningún tipo de documentación escrita al respecto.

Un amigo, amable lector, aspirante a escritor, me aconsejó que lo fuera escribiendo pero no lo publicara por si al final alguien acababa apoderándose del texto. No me considero con el talento suficiente como para que alguien pueda robarme y las probabilidades de que yo pueda ganarme la vida escribiendo libros son de medida cero pero también es cierto que este proceso creativo que quería plasmar en el blog no tiene por qué contenerlo de forma íntegra. También puede ser una especie de resumen y si al final lo que escribo resulta que me gusta ... pues puedo publicarlo. Por otro lado, escribir un libro dedicándole media hora o una hora los sábados ... :-)

Pero sí, voy a cambiar ligeramente el enfoque y solo comentaré en el blog sobre la experiencia creativa. Es algo así como el blog del Guiri y su "Matando a los queridos". 

Así pues, la semana pasada pensé en profundizar en la trama pero he creído mejor centrar el trabajo de hoy en intentar definir el perfil del personaje principal. Cómo es, dónde nació, cómo fue su infancia, su formación, en qué trabajaba, cómo conoció a su mujer ... aunque me doy cuenta de que eso implica también definir el marco temporal donde sucede todo. Había dicho que era un geriátrico pero podría ser en los 80, los 90, en 2020 ...
Al final decidí que fuera de mi edad en la confianza de que me resultará más fácil describirlo. Eso sí, la historia tendrá que suceder en el futuro, obviamente, y tendré que imaginarme los cambios que las personas de mi edad vamos a sentir. Desde el punto de vista de la personalidad es un pequeño collage de personas que conozco, he conocido o he oído hablar de ellas. Entiendo que cada personaje que te inventas es así. En unos casos tirarás de estereotipo y simplemente harás una copia ligeramente adaptada a tus gustos y en otros mezclarás, cual aprendiz de brujo, rasgos y personalidades muy diferentes. La coherencia, tiene pinta de ser un esfuerzo constante a través de todo el proceso.

Un saludo, Domingo.

sábado, 16 de enero de 2016

Oniris 0.2

El pasado domingo fue interesante porque pasé un buen rato pensando sobre el posible guión. Fantaseé con un mundo estilo Harry Potter en el que comunicarse en sueños y levantarse como otra persona fuera algo normal pero me surgían muchas dudas como por ejemplo cómo criar a un hijo en ese ambiente si cada día su padre y su madre eran diferentes, posiblemente sin conocimientos acerca de cómo criar a un hijo (aunque algo aprenderían tras cada "salto") ni, sobre todo, del hijo en sí. Y tampoco era plan de que las pobres criaturitas "saltaran" también.

Al igual que Harry Potter, eso es algo que podría pasar llegada una cierta edad no necesariamente fija. Entiendo que eso es también un recurso ampliamente usado en literatura y/o cine.

Otra opción podía ser que la persona empieza a tener sueños que van siendo cada vez más vívidos hasta que algo se desata y se produce el primer salto. Podría ser un círculo reducido de personas, una red social. Podría haber "invitaciones" que desencadenarían el proceso.

Incluso se me ocurre que el universo paralelo fuera el "after life" y que esa experiencia onírica fueran algunos de los pasos de ciertos tipos de demencia senil o de ciertas enfermedades mentales.

Me gusta la idea. Empecemos
[GUIÓN]

  • Un matrimonio en un geriátrico. Ella con Alzheimer,  tiene un "despertar" y le cuenta al marido todo acerca de Oniris, este mundo de sueños. 
  • Después vuelve a su estado catatónico. 
  • El hombre decide ir a buscarla a Oniris.
  • Tiene acceso a su historial médico y va probando todas las drogas hasta que con una cierta combinación lo consigue
  • Se despierta como otra persona, 50 años más joven con familia, vida ... etc.
  • Lo reconocen porque no está habituado a los saltos.
  • Explica lo que quiere y se lo desaconsejan
  • Vuelve a despertar en el geriátrico y, utilizando una dosis mayor, vuelve
  • Le cuentan algunos trucos para que la adaptación sea más rápida
  • Por la mañana sigue en Oniris pero es otra persona.
  • Va y viene entre psiquiátrico y Oniris hasta que consigue un efecto permanente.
  • ...
  • En plan día de la marmota tiene que conseguir hacer algo para controlar dónde saltar. Puede ser también un estilo "Quantum Leap" donde tiene que conseguir resolver un problema antes de conseguir el siguiente salto.
  • Cada noche sueña con su próxima familia, eso le da pistas, pero no puede cambiar de sueño, algo que desearía para poder acercarse antes a su amada.
  • En un salto se cruza con ella pero no la reconoce
  • Poco a poco se va olvidando de su misión. Si no lo consigue pronto quedará atrapado.
  • Al final lo consigue in extremis. Da con la tecla para evitar que haya más saltos.
  • En el psiquiátrico mueren los dos con una diferencia de pocos días


La verdad es que no tiene nada que ver con las opciones que pensé el otro día pero me parece una historia bonita. Posiblemente también previsible pero ya habrá tiempo de complicarla.

Un saludo, Domingo.

sábado, 9 de enero de 2016

Oniris: La quinta dimensión v0.1

Empecemos por la temática. Alguna vez he comentado que me gustaría escribir algo que versara sobre viajes en el tiempo en los cuales la comunicación entre los personajes tuviera lugar mientras estos duermen. De hecho, cuando salió "Inception" sentí que no habían escrito la historia que me hubiera gustado escribir pero se acercaba bastante.

Por otro lado, los multiversos están ahora en boga y pueden ser apropiados para este fin sin descartar, eso sí, el empleo de un universo normal o simplemente uno literario. El hecho de viajar o al menos de poder comunicarse en sueños podría ser la quinta dimensión a través de la cual todo tuviera sentido. Por eso he decidido llamarlo "Oniris: La quinta dimensión".

Por cierto, vaya por delante que no tengo (ni tengo demasiado interés ahora mismo, la verdad) ningún tipo de formación literaria más allá de las elementales y de la poca o mucha que la lectura haya podido proporcionarme a través de los años. Posiblemente el título es lo último que debería haber elegido pero también posiblemente, cambiará si es que tiene que hacerlo.

Así que tenemos temática y título. Intentaré elegir ambientación y personaje principal rápidamente con el fin de empezar a divagar sobre la trama en una segunda versión. La ambientación podría ser cualquiera pero casi mejor que sea un mundo contemporáneo donde algunas leyes de la física sean ya conocida. A pesar de todo, no habría mucho problema en ambientarlo en la Edad Media o incluso hace unos miles de años. No habría mucho problema excepto mi desconocimiento de las mismas.

Este desconocimiento marcará también al posible protagonista. Será varón y con conocimientos parecidos a los míos; interés por la ciencia, físicas, matemáticas ... etc. Entiendo que esto debería hacer el proceso solo ligeramente más fácil. Quizás no es tan divertido como crear un personaje desde cero pero al menos me sentiré más cómodo. E igualmente, el protagonista cambiará si debe hacerlo en una futura versión.

Y poco más, el próximo día seguiremos.

Un saludo, Domingo.